"No me extraña que nunca consiguiéramos ponernos en igualdad ...mi gente y su gente (los blancos). Todo el tiempo estaban irritados el uno con el otro y entre nosotros creció mucho odio. Era inevitable, porque mi gente tenía gran orgullo y humor. El suyo tenía nervios y querían disparar a aquellos que se reían de ellos. Todavía encuentro a la gente blanca muy divertida. Tengo que reírme de usted porque usted nunca se relaja. Cada palabra en usted está cerrada o muy lejos. Le gusta aporrear el sentido de todo para encajar su propia estupidez. Le va bien para no aparentar ser tan frágil."

La Mujer de Medicina Cree, Agnes Whistling Elk, "El Vuelo de la Séptima Luna"

martes, 25 de agosto de 2015

KIKELA



Mi juego es este. Por insistencia y azar encontrar un piedra  interesante. El interés va en función de una estética determinada, indescriptible, una piedra cuya forma puede ser variada, pero inevitablemente atractiva sin necesidad de reflexión. Después nos volvemos curiosos, las piedras no tienen intimidad, así que tocamos sin esperar, buscamos entre sus formas esperando descubrir algo donde agarrarse. Si hay mucho disfrutamos rápido, y si hay muy poco probamos, insistimos o lo dejamos. Dejarlo siempre es una opción, una elección producto del animo de los escaladores y del atractivo de la escalada. Esta atracción no necesita de luces de colores, ni de música, es un juego imaginativo que se desarrolla en el pensamiento, la resolución del enigma inventado por nosotros. Un punto de salida y un punto de llegada. Un objetivo, un proyecto. Jugar con variables definidas por dos piernas, y 10 dedos repartidos en dos manos. Combinarlas con los agarres en los gestos posibles. Con suerte, un juego en equipo donde compartimos ideas, ánimos e ilusión. La ilusión se hace fuerte cuando entiendes el "como". Toca entonces creer en uno mismo, sobreponerse a la tensión y mejorar. Y así sin más, un día lo consigues, escalas tu proyecto.
El juego no termina ahí. Aún quedan partes muy divertidas. Celebrarlo compartiéndolo con otros. Enseñarlo, ofrecerlo y ver a otros disfrutarlo. Y volver a buscar. Jugar con la ilusión de volver a encontrar esa línea atractiva. Tentadora sin necesidad de reflexión. Que vuele la curiosidad y se encienda la ilusión.  Y empezar otra vez sabiendo que nunca querrás dejarlo.

Kikela es un bloque situado en la Fuexa. Con diferencia el más exigente y difícil que he disfrutado. Su nombre es la suma simple del nombre de mis dos hijos. Hace un mes conseguí encadenarlo. Un tiempo buscando razones para no publicar. Y no he encontrado ninguna. Volver a hacer otra propuesta de 8c sin esperar a que se repita, no es un gesto de valor ni de pedantería, es sólo el gesto natural de una primera ascensión, la expresión de un escalador que mira a los ojos y opina.
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5 comentarios:

  1. Enhorabuena, GRANDE!!! Por el éxito deportivo y la reflexión.

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  2. Hacia tiempo que buscaba poner en palabras como las tuyas el propio juego interior. Enhorabuena por el post y el encadene 😉

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